Empatía y niños/as PAS

Empatía y niños/as PAS

“Creo que mi hijo es altamente sensible, pero la verdad, lo de la empatía no me cuadra para nada con él”.  He podido escuchar esta frase por parte de madres y padres de niños PAS infinidad de veces. Tantas que he decidido ponerme manos a la obra y escribir este post para aclarar un concepto muy importante y que lleva a muchas dudas (incluso a errores) en la identificación del rasgo en los más peques. Hoy hablaremos de empatía y niños PAS. ¡Adelante!

Para empezar, ¿qué es la empatía?

La empatía es una capacidad emocional y cognitiva que desarrollamos a lo largo de nuestra vida (principalmente en la infancia) y nos permite acercarnos a otras personas entendiendo sus situaciones. Es la capacidad de comprender y sentir los estado mentales del otro.

Nos ayuda a relacionarnos y nos permite ser seres sociales que pueden llegar a ponerse en el lugar de otras personas; sabiendo lo que nuestras acciones pueden generar en sus vidas o lo que ellas mismas sienten por las circunstancias que están pasando.

Empatía cognitiva y empatía afectiva

La mayoría de los autores y autoras que han trabajado a lo largo de su vida académica con el concepto de empatía están de acuerdo en que podemos encontrar en ella dos componentes claramente diferenciados (aunque en su desarrollo, normalmente, van de la mano). Son la empatía cognitiva y la empatía afectiva.

_ La empatía cognitiva es aquella que nos permite comprender exactamente por la situación que está atravesando otra persona, pero que no nos provoca ningún sentimiento interno. Es esa empatía por la que llegamos a entender situaciones ajenas pero sin implicarnos a nivel emocional.

_ La empatía afectiva o emocional es aquella en la que nos quedamos con las emociones de los demás, aunque incluso no sepamos o no entendamos muy bien por lo que están pasando. Está realmente vinculada a la zona límbica del cerebro (aquella en la que se ha observado mayor reactivada en los estudios con las PAS) y a las neuronas espejo.  Se llegan a sentir las mismas emociones de la otra persona generándose una sensación de vinculación total con ella.

Está claro que en el caso de las personas altamente sensibles el ámbito de la empatía afectiva  está ampliamente desarrollado (Elaine Aron habla de “profunda empatía”). Por supuesto, como ya he dicho anteriormente, los dos ámbitos suelen ir de la mano. Pero desde que nacemos, es la segunda modalidad la que suele estar mucho más desarrollada en niños y niñas PAS.

El gran error de los adultos cuando observamos la empatía en niños/as AS

Niños y niñas PAS no nacen con su empatía desarrollada. Como con la mayoría de sus capacidades, ésta también tendrá que ir formándose a medida que vayan creciendo. Y en todo esto jugará un papel muy importante (casi imprescindible) su entorno y sobre todo su familia.

Sí que es cierto que, por norma general, los niños/as altamente sensibles presentan una empatía emocional elevada desde muy pequeños.  Les afectan enormemente, por ejemplo, los estado de ánimo de sus cuidadores/as principales o, si se sienten muy vinculados a los animales (por ejemplo), sufren mucho con cualquier cosa que pueda pasarles.

Pero, por contra, (y como sucede en TODOS los niños y niñas) pueden no presentar ningún tipo de aparente empatía en su forma de tratar a iguales o en sus comentarios hacía otras personas. Es decir, puedes encontrar a una niña altamente sensibles de 5 años que llore porque en la tele ha visto una noticia triste pero que luego le diga a su amiga del cole que es “tonta y fea” y “no quiere verla nunca más en la vida”. Pues sí, eso pasa. Pero ¿porqué?

El desarrollo de la empatía en los niños y niñas PAS.

Como ya hemos comentado anteriormente, los niños altamente sensibles suelen nacer con la empatía emocional bastante desarrollada (que sumado a el resto de características que definen a las PAS los convierten en pequeñas esponjas de su entorno). Pero eso no significa que la empatía esté formada, en ningún caso.

Hoffman (2000), propone las siguientes etapas de la empatía en la infancia :

_ Primer año de vida (empatía global): el bebé no distingue entre él mismo y el resto de personas. Se dice que es una extensión de la madre. A nivel cognitivo es muy complicado el desarrollo de la empatía y suele confundir los sentimientos de los demás con los de él o ella misma.

_ 2-3 años (empatía egocéntrica): El niño/ a es capaz de distinguir que los estados de ánimo de los demás no son los suyos. Es la etapa de la individualidad y de la afirmación del Yo. Sin embargo, asume que lo que experimentan las otras personas es lo mismo que está experimentando él en ese momento. No entiende que sientan cosas diferentes a las suyas, está en una etapa en la que él/ella es el centro del mundo.

_ 3-5 años (empatía hacía los sentimiento de los demás) El niños/a comienza a tener conciencia de que sus emociones son distintas a las que experimenta la otra persona, y comienza a intentar actuar sobre la situación que generó esa emoción en los demás. Normalmente actúa mediante la imitación de acciones que ha visto en los adultos de su entorno.

_ 6 años en adelante (empatía hacia las circunstancias vitales del otro). Se observan las reacciones de la otra persona no sólo como consecuencias de lo que ha experimentado en el momento sino como resultado de sus experiencias de vida en general. Se observa a la personas ya dentro de un entorno y unas condiciones determinadas. Los niños y niñas acogen una visión mucho más global de las situaciones y comienzan a huir de observar solo el aquí y ahora. Bienvenido pensamiento abstracto.

Los niños y niñas PAS también pasan por todas estas etapas. Es muy importante el papel de los adultos de referencia para que vayan adquiriendo esa capacidad de empatía de una manera total y completa. Son los adultos lo que tienen que trabajar en esa empatía y dotar de recursos a los más pequeños para que puedan llegar a un final de la etapa infantil habiéndola desarrollado de un modo satisfactorio.

 

Ayudando a desarrollar la empatía

¿De qué manera puedes ayudar a tu pequeño altamente sensibles con esto de la empatía?

_ Dale ejemplo. es súper importante que tratemos a niños y niñas con dignidad, respeto y escuchándoles desde muy pequeños. No sólo es necesario que nosotros seamos ejemplo en cómo tratamos al resto de personas (que también), sino sobre todo, cómo tratamos a ese niño o niña PAS.

¿Porqué? Porque no sirve de nada que yo sea súper amable con la gente de la calle si luego mi hija se cae y lo primero que le digo por norma general es “eso no es nada”. ¿Porque? por que, por imitación, cuando ella propicie que otro niño se caiga seguramente no le prestara ninguna atención. Como hacen con ella.

Debemos tratar a los niños con cariño, amor y respecto para que ellos puedan coger ese ejemplo y darlo a los demás. Escucharlos, para que ellos sean capaces de escuchar. Ésta es la semilla para que la empatía se desarrolle del modo más completo en edades avanzadas.

_ Enseñale que tienen emociones y cómo identificarlas. Este es un trabajo muy bonito de realizar con niños y niñas. Les hace tomar conciencia de que son personas individuales, que sienten cosas distintas y que (en la mayoría de las ocasiones) pueden cambiar esas emociones con sus propias herramientas.

En esto es muy útil el trabajo con cuentos, si son más pequeños (hasta 6-7 años) recomiendo “El monstruo de colores” y para más mayores “El emocionario”. Si saben reconocer sus emociones sabrán reconocer las emociones en los demás.

Lo que debemos evitar a toda costa es minimizar las emociones de los niños. Frases como : “no tengas miedo, que no pasa nada” ó “¿lloras por esto? menuda tontería”, etc… no validan las emociones y hacen que los niños se sientan inadecuados. Ellos y sus emociones. ¿Qué tal si les acompañas con algo de empatía? Ej: “Veo que estás asustada, y te comprendo. Yo también me asusto a veces y lo que mejor me va es darle la mano fuerte a alguien ¿quieres que probemos a hacerlo?”.

_ Hazle ver lo que pueden sentir los demás con sus acciones. Es importante que los niños sepan que los demás pueden tener reacciones frente a sus comportamientos. Para ello, tenemos que intentar hacer preguntas abiertas a los niño/as para que estos piensen qué podrán sentir otras personas ante determinadas circunstancias.

Ej:

¿Cómo crees que se sentirá XXX si no le devuelves su pelota?

¿Cómo te sentirías tú si fuera al revés?

¿Qué te gustaría que sucediera si tú fueras XXX?

¿Qué crees que podrías hacer la próxima vez que suceda algo parecido?

Evidentemente, este tipo de preguntas se harán a partir de cierta edad (sobre todo a partir de los 3/ 4 años). Para niños más pequeños es complicado hacerles entender que hay más vida además de ellos/ ellas 🙂 Pero esto no quiere decir que no practiques igualmente la empatía con ellos.

Utiliza tu día a día

Podemos ayudarnos de ejemplos del día a día. Cuando veamos a personas teniendo emociones notables, invitaremos al niño a que haga ese ejercicio de ponerse en el lugar de los demás. Por ejemplo, cuando veamos a una familia jugando en el parque riendo y muy contentos podemos comentarlo y que piense cómo se sentirán. También invitarlo a que piense cuando él o ella se han sentido así y que nos cuente esa experiencia.

También podemos hacernos valer de los cuentos que les contemos en alguna parte del día. Utilizando esas historias para que el niño o la niña se ponga en la piel de los personajes y haga ese ejercicio de pensar cómo se sentirán con lo que les sucede. Es MUY importante cuando trabajamos con niños PAS sacarles de la emoción dándoles soluciones para esos conflictos. Si no puede ser que se preocupes mucho si los dejamos solos con ese problema. (Ej: no te quedes a mitad del cuento cuando el protagonista se pierde en el bosque, es posible que si estamos practicando la empatía el niño se quede asustado/ preocupado).

Sólo son niños…

¿Porqué digo esto? Porque uno de los grandes riesgos que se corren con niños altamente sensibles es que, gracias a esa gran empatía que finalmente desarrollarán gracias a nuestra ayuda, se conviertan en niños de 9/ 10/ 11 años con una capacidad de escucha y de comprensión bestial. Esto hará que incluso se ofrezcan para ayudarte emocionalmente en tus conflictos personales.

Pues bien, es mucho mejor que los dejemos seguir viviendo su infancia y que no los hagamos participes de estas situaciones. He trabajado con muchísimas personas altamente sensibles que se han sentido “utilizados” en la infancia por su padre/ madre. Que les contaban cosas que no eran adecuadas para su edad (problemas en la pareja, problemas familiares, situaciones incómodas en el trabajo). Por lo que desde muy pequeños arrastraban mochilas demasiado grandes. Con cosas que ni siquiera les pertenecían.

Así que, además de enseñarles a ser personas empáticas, es súper importante que también les ayudes a utilizar esa empatía de la manera más favorable posible. No seas tú el primero que comiences mal este camino.

 

Bien, y dicho todo esto te dejo un fragmento del curso online para la gestión del rasgo en niños y niñas altamente sensibles. Precisamente, un fragmento de la lección dedicada a la empatía. Si quieres conocer más sobre el curso y todos sus contenidos sólo tienes que hacer click aquí 

Espero que pongas en marcha todas estas propuestas con tus peques, y si te apetece que me cuentes qué tal te va.

 

 

 

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Eva Perea,
Coach experta en alta sensibilidad
Terapeuta de Pareja | Sexóloga | Mediadora familiar
Educadora en disciplina positiva para Familias
Fundadora y Directora de Terapia y Emociones

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