Alimentación y personas altamente sensibles

Alimentación y personas altamente sensibles

Debo confesar que le tenía muchas ganas a escribir sobre este tema. Pero también mucho respeto. Creo que el tema de la alimentación y la nutrición es esencial para el ser humano y siempre debe ser tratado desde la profesionalidad que merece. Puede parecer lógica la relación directa que existe entre alimentación y personas altamente sensibles en cuanto a una gestión del rasgo en positivo. Pero mi experiencia a lo largo de estos años al lado de muchas PAS me ha demostrado que esa lógica no lo es tanto. Y por eso nace este post: espero que lo disfrutes.

Energía: elemento esencial para cualquier PAS

Tal cual. No hay mucho más que añadir al título que antecede a este párrafo. La energía es básica para cualquier persona, pero si eres PAS mucho más. Cuando explico a la gente qué es ser una persona altamente sensible y cómo se diferencia de las no-PAS en ocasiones utilizo una analogía que suele ser muy clarificante. Allá va.

Imagina que la persona altamente sensible es un ordenador. Un ordenador con un procesador hasta diez veces más potente que un ordenador “normal”. ¿Qué sucede con este tipo de ordenadores? Pues, primero: necesitan una gran cantidad de energía. Segundo: pueden llegar a bloquearse si el volumen de información que volcamos en él es excesivo. Y  ¡”ta-chán”! Las personas altamente sensibles no pueden “controlar” el nivel de información que recogen, ya que el rasgo es algo totalmente inconsciente. *

*Lógicamente, cualquier PAS que esté interesada en gestionar su rasgo, cuidará su entorno, sus rutinas, su ejercicio, etc… haciendo que esa tal cantidad de información sea lo menos “agresiva” posible hacia su persona. Esto, acompañado de un mantenimiento de saturación o estrés bajo ayudará a que ese “ordenador” no se colapse. Eso es, en gran parte, la gestión del rasgo PAS.

Entonces, queda claro que la obtención de energía es vital para cualquier PAS. Y ¿de dónde crees que obtenemos la mayor parte de nuestra energía las personas? Correcto: de dormir y de comer.

También existen actividades que pueden activar tu energía, como el ejercicio físico. O sustancias que pueden darte energía a un alto precio para tu sistema nervioso, como el café o la taurina. Pero no cabe duda de que la energía principal en nuestras vidas la obtenemos del sueño (un sueño que tiene que tener unas características determinadas) y de una buena alimentación.

Comer bien te cambia la vida

Y es que es así. Hoy estoy de frases concretas, ya ves. Si eres una persona altamente sensible cuya alimentación está basada en productos procesados, alimentos superfluos, azúcares y derivados, bebidas energéticas y cafeína y que además pasa horas y horas sin comer (aguantando, para variar) tienes muchísimas papeletas de estar saturado en gran parte por estas costumbres en tu alimentación.

Ser PAS implica que tu sistema nervioso se encuentra “más alerta” que en el resto de personas no-PAS. Si te alimentas a base de productos que alteran todavía más ese sistema nervioso, el resultado no va a ser muy agradable.

Por otra parte, ser PAS implica consumir una gran cantidad de energía diariamente (si eres una PAS “nerviosa”, mucho más). Pasar grandes tiempos de ayunos (horas y horas sin comer porque estás trabajando, por ejemplo) va a hacer que entres en un estado muy poco recomendable. Y lo peor de todo es que te acostumbrarás a ello y ni siquiera lo identificarás. Estarás de mal humor o nerviosa, por ejemplo, pero nunca lo vincularás a tu falta de alimento durante todas esas horas.

No voy a entrar en porqué no debemos comer productos procesados, azúcares añadidos, bebidas “energéticas”, alcohol, etc… Pero sí que quiero que entiendas que si el mayor porcentaje de tu alimentación se basa en estos productos: necesitas un cambio ya.

Alimentos y emociones

Los alimentos, además de energía, nos aportan nutrientes que tienen relación directa en ocasiones con nuestro estado de ánimo. El magnesio o el zinc son amigos inseparables de un sistema nervioso equilibrado (entre otras cosas buenas).

No es raro encontrarnos con personas que descuidan absolutamente su alimentación y se encuentran en estados anímicos negativos: tristeza, ansiedad, estrés, etc. “Desayuno unas galletas en el coche de camino al trabajo, luego me tomo un café allí mientras reviso el mail. En el almuerzo me compro algo de la máquina y para comer me hago algo rápido por la mañana, normalmente pasta o arroz que son fáciles de llevar. Luego ya llego a la hora de la cena y suelo tener bastante hambre. Y como lo que pillo en la nevera, que no suele ser muy sano. O si no tengo nada bajo al súper y compro un montón de cosas. Así cada día.”

Esto es una historia real (con permiso para ser contada) que refleja perfectamente lo que me encuentro en muchas PAS día a día en relación con su alimentación. Y evidentemente, esto tiene consecuencias en todos los aspectos de tu vida.

¿En qué ayuda una alimentación consciente?

buena autoestima_ alimentarnos es una manera más de demostrarte amor a ti misma. ¿Invitarías a alguien a tu casa y le obligarías a comer de pie una lata de atún con un trozo de pan? ¿cuántas veces lo has hecho tú estando sola/o? Pues eso…

equilibrio emocional_ como ya te he comentado antes, los alimentos son mucho más que energía en si misma. Nos ayudan a estar equilibrados y regulan nuestras emociones.

consciencia con el planeta_ habitualmente, comer bien va de la mano con ser más consciente de todo lo que supone alimentarnos. Y esto hace que nos demos cuenta de todo lo que podemos ayudar a nuestro planeta en el mero hecho de comer cada día de un modo u otro. (Ej: evitar alimentos ultra envasados, evitar plásticos innecesarios, etc…).

baja tu ritmo_ comer no es productivo. Por lo tanto, muchas veces comes de cualquier manera y cualquier cosa. Es un tiempo ¿perdido? Tomar consciencia de esto y detenerte para comer, almorzar, desayunar… cada día te hace estar mucho más en el presente. Bajas tu ritmo y tu cuerpo te lo agradece.

Alimentación y personas altamente sensibles

Dos aspectos son básicos:

uno_ la regularidad con la que comes. Evita periodos largos de ayuno. Si te encuentras en situaciones en las que no puedes comer todo lo que te gustaría, porque estás trabajando por ejemplo, utiliza alimentos fáciles de ingerir (los frutos secos son una opción fantástica: por supuesto tostados: evita los fritos).

Intenta comer de más a menos a lo largo del día. Si no comes bien por las mañanas y a medio día (que en teoría es cuando tu cuerpo más energía necesita para pasar el día que tienes por delante) llegarás famélico a la noche y te querrás comer un tiburón con patatas y queso por encima. Entonces ingerirás un montón de calorías de cara a irte a la cama, dónde mucho mucho no las vas a necesitar. Te levantarás sin mucha hambre y así día tras día.

dos_ lo que comes. Verdura, fruta, cereales, legumbres, semillas, frutos secos, *lácteos, huevos, carne y pescado frescos (*si los consumes porque no eres vegetariano/a, vegano/a). ¿Cuántas cosas, verdad? Pero atención: acostúmbrate a leer los ingredientes de todo y evitar los productos procesados. ¿Por qué? Porque te puedes encontrar con unas fantásticas galletas integrales con semillas de lino, chía y harina de espelta cuyo segundo ingrediente más importante sea el azúcar, el tercero la sacarosa y el cuarto el jarabe de nosequé-osa. Nada recomendables.

Hidratación: es muy importante para el buen funcionamiento neuronal tener una buena hidratación. Y la hidratación se consigue mediante agua, frutas y/o verduras. Los zumos, bebidas energéticas, colas, refrescos (aunque sean zero- zero- zero- zero), etc… no hidratan. Poco más que decir sobre esto. Es lo que hay.

Aliados con el sistema nervioso

_las semillas: contiene una gran cantidad de nutrientes, entre ellos el magnesio y el omega 3. Las semillas de sésamo o lino son ideales en este sentido. Recuerda que siempre hay que molerlas, si no no se absorben en ningún caso. Si las tuestas antes, mejor.

_luz solar: la vitamina D es excelente y además necesaria para la absorción de calcio.

_cacao: cuanto más porcentaje de pureza, mejor. Siempre más del 70%.

_frutos secos: siempre tostados. Almendras, anacardos, pistachos y nueces serían algunos de los mejores ejemplos. Aportan omega 3, triptófano, y magnesio (entre otras propiedades nutricionales).

_cereales enteros: es decir, integrales. Espelta, avena, arroz integral, mijo, bulgur, quinoa, amaranto. Para absorber correctamente los nutrientes que ofrecen estos cereales debes “activarlos”. Dejarlos en remojo unas horas antes de cocinarlos. La avena, por ejemplo, es un alimento que equilibra el sistema nervioso y que además tienen propiedades que facilitan el buen funcionamiento cerebral.

Tips para mejorar tu alimentación

uno_ tener preparado un menú semanal.

dos_ comprar una vez por semana (a esto te ayudará mucho tener el menú semanal).

tres_ no ir a comprar comida con hambre o con un estado emocional “poco positivo”.

cuatro_ llevar comida contigo siempre. Por ejemplo unos frutos secos, algo de fruta o unas barritas saludables (qué incluso te las puedes hacer tú mismo/a)

cinco_ observar tu alimentación como una prioridad más en tu vida. Dejarte para luego (o para nunca) es una especialidad de muchas personas altamente sensibles. ¿Porqué no empezar poniendo al día tu alimentación y mandándole un mensaje claro a tu inconsciente de “yo me valoro”?

Terminando…

Sobra decir que estas pautas y el artículo en su conjunto marcan líneas generales y que están pensadas para personas “sanas”. Evidentemente, si tienes alergías, intolerancias o situaciones de salud particulares deberás entender estas medidas desde tu situación especifica y personal.

Si deseas mejorar tu vida en el ámbito de la alimentación, lo mejor es que contactes con un profesional de la nutrición. Ellos y ellas serán los encargados de diseñarte unas pautas especificas para tu caso concreto.

Sobre todo quiero dejar encima de la mesa la idea de que puedes estar trabajando mucho a nivel personal en el rasgo, pero sino llevas unas buenas rutinas de alimentación y descanso, ese cambio probablemente no vaya tan rápido como te gustaría.

¡A cocinar!

un saludo y gracias por leerme.

 

Aprende a gestionar el rasgo PAS desde casa, a tu ritmo y de la mano de una experta en alta sensibilidad. 

 

 

Si quieres saber más sobre cómo trabajar tu rasgo altamente sensible, haz click aquí.

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Eva Perea,
Coach experta en alta sensibilidad
Terapeuta de Pareja | Sexóloga | Mediadora familiar
Educadora en disciplina positiva para Familias
Fundadora y Directora de Terapia y Emociones

disciplina positiva pase

 

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