Bebés altamente sensibles

Bebés altamente sensibles

La alta sensibilidad es un rasgo de la personalidad de contenido genético y carga hereditaria. ¿Que qué quiero decir con esta frase un tanto rebuscada? Pues que somos altamente sensibles desde que nacemos. No es algo que se construye o que se aprende. Por este motivo los bebés altamente sensibles existen y es a ellos a los que va dedicado este nuevo post sobre alta sensibilidad e infancia.

Ser PAS, ¿desde que naces? 

Más de una vez me he encontrado con la pregunta de que si la alta sensibilidad se puede despertar a una edad determinada. Bien, esto no es posible. La alta sensibilidad y su contenido fisiológico se encuentran en las PAS desde su nacimiento y desarrollan en ellas distintas características a lo largo del la vida. Ahora bien, es posible que tu historia haya sido muy adaptativa para lo que supone ser una persona con alta sensorialidad pero que llegue un momento en el que esto deje de suceder.

Será entonces cuando “notes” que algo pasa y posiblemente te topes de frente con esas tres letras que tanto consuelo han dado a día de hoy. Pero la respuesta a la pregunta es no, no comienzas a ser PAS a lo largo de la vida. Sencillamente las circunstancias pueden dar lugar a una mayor saturación (que antes no has vivido; esa suerte la tuya 🙂 ) y por este motivo no te habías percatado del rasgo en ti.

Bebés altamente sensibles 

El rasgo de la alta sensibilidad se caracteriza porque las PAS perciben con mayor intensidad todos los estímulos que hay a su alrededor, de un modo totalmente inconsciente. Los estudios revelan que pueden percibir hasta diez veces más información sensorial que las no-PAS. Su sistema nervioso se encuentra “más alerta” que en el resto, y esto tiene distintas consecuencias que se manifiestan en los 4 pilares que nos definen.

Bien, pues ya nacemos así. Estas circunstancias sensoriales se encuentran en las PAS desde que vienen al mundo. Como consecuencia podemos encontrar a bebés que, a priori, tienen comportamientos o actitudes muy distintas a las del resto de niños o niñas de nuestro entorno.

Si eres una mamá o papá AS, es probable que tu hijo/a también lo sea. Por este motivo te invito a estar preparado/a para saber identificar este rasgo desde bien pronto y generar el entorno y los cuidados más satisfactorios para tu bebé.

Hay madres que ya desde el embarazo dicen haber sentido que ese pequeño ser que llevaban dentro tenía comportamientos especiales. Que ellas sabían que algo sucedía; y más tarde observaron que, efectivamente, estaban ante un niño altamente sensible.

“Puedo decirte que prácticamente desde el embarazo supe que mi hijo tenía algo que no podía describir pero que le hacía diferente, como yo. Reaccionaba en mi vientre a cualquier cosa: sabores, sonidos, emociones…”.

Mónica, madre de un niño altamente sensible de 15 años. 

¿Cómo identificar a un bebé PAS? 

Muy bien, Eva; quiero saber si mi bebé es altamente sensible ¿cómo lo hago? Es cierto que existen test o herramientas de este tipo para identificar el rasgo. Yo soy más partidaria de una identificación más “vivida”. Aunque por supuesto los test son herramientas que pueden acercarte al rasgo, creo que lo mejor es saber qué es ser AS y observar al bebé en su conjunto.

¿Porqué digo esto? Porque a lo largo de mi carrera profesional acompañando a personas altamente sensibles me he dado cuenta de que hay pocos PAS de libro. Es decir, que muchas veces las PAS no cumplen al 100% todas las características que pueden describirse en un test. Mientras que unas no soportan los ruidos en absoluto, otras aman el heavy metal y les encantan los conciertos y las aglomeraciones. Es por ello por lo que invito a ir a la esencia del rasgo, más que a los comportamientos o actitudes que este puede crear.

Dicho esto, aquí van alguna de las características que puedes encontrar en tu bebé altamente sensibles:

  • Perciben de un modo extraordinario el entorno. Si algo no les gusta te lo hacen saber.
  • Es posible que les molesten las etiquetas de las prendas si rozan su piel.
  • Pueden presentar reacciones cutáneas o malestar por prendas que sean demasiado sintéticas.
  • El hecho de percibir el entorno de un modo tan intenso también les lleva a sentirse mucho mejor en lugares ordenados y estéticamente bellos.
  • Se sienten abrumados ante juguetes de excesiva sensorialidad (emiten luces, sonidos, se mueven muy rápido…).
  • Siempre van a preferir el contacto humano de referencia a estar en carros, cunas, hamaquitas…
  • Tendrán clara preferencia por algún juguete (normalmente de madera o trapo). El exceso de ellos, en cualquier caso, les puede saturar.
  • Son sensibles al mínimo movimiento. Si te alejas lo notan al instante.

Pero, ¿porqué a mí? 

Lo peor que puedes hacer con tus hijos es compararlos. Ya sea entre sí o con otros niños o niñas. Pues lo mismo sucede cuando son bebés. Todas escuchamos historias de madres que cuentan alegres como sus hijos duermen ya toda la noche, no les demandan su presencia, se entretienen con cualquier cosa… Y bueno, puede ser que sientas a veces cierta envidia. Pero lo mejor es que aceptes desde ya que tú hijo/a no es así. Y eso es igualmente maravilloso.

“Compararme con otras madres fue lo peor que hice durante algunos meses. Eso me hundía. Hasta que finalmente tomé conciencia de la situación y empecé a mirar a mi hija en lugar de mirar a los bebés de las demás. Entonces me enamoré de ella.”

Joanna, madre de una niña altamente sensible de 3 años.

Criar cansa. Yo diría que hasta en ocasiones agota. Y si el bebé es altamente sensible te puede llevar a puntos de saturación o incomprensión hacia él o ella. Pero la mejor estrategia desde el principio es que lo conozcas. Que te tomes tu tiempo en conocer a ese pequeño ser. En conectar con él o ella. En observarlo, escucharlo, mirarlo dormir… Y será entonces cuando, a pesar de todo ese cansancio, vivirás de un modo mucho más amable toda esta situación.

Muchas madres que me han contado su experiencia relatan cómo hay una diferencia bestial entre sus hijos AS y los que no lo son.

¿Cómo acompañar a mi bebé altamente sensible?

Aquí te dejo algunos consejos para acompañar a tu pequeño/a en sus primeros meses de vida. Por supuesto, son orientativos y no significa que si no lo has hecho así lo hayas hecho mal. Recuerda que tú también estás pasando por un periodo de aprendizaje (sobre todo si es tu primer bebé).

0 – 6 meses **

_ Lo ideal es que desde el nacimiento optes por una crianza con apego. Puedes llevar a cabo estrategias como el colecho o el porteo (este último además con innumerables beneficios para los bebés). La lactancia es una decisión muy personal, pero desde luego que si a llevas a cabo tendrá consecuencias muy positivas en tu bebé. Si no puedes por cualquier motivo o decides no hacerlo, intenta darle esos momentos de apego y conexión del mismo modo pero con el biberón.

_ Cuando los bebés son tan pequeños requieren atención plena de sus adultos al cargo (pueden ser papá y mamá, sólo papá, mamá y la abuela, dos mamás; estoy hablando de todos los tipos de familias que te puedas imaginar). Por ello es importante crear un apego seguro en estas edades. Evita que el bebé se exponga a situaciones de tensión (ir de mano en mano, acudir a reuniones largas y con mucha gente, que se dirijan a él con gritos o voces innecesarias…).

_ Intenta elegir un espacio tranquilo, ordenado y estéticamente bello para tu bebé.

_Evita todo tipo de productos de limpieza o aseo con olores penetrantes o demasiado fuertes. Colonias, geles con aromas, ambientadores infantiles… son totalmente innecesarios para tu bebé. Recuerda que cuando nacemos tenemos el sentido de la vista muy reducido y el olfato se vuelve de lo más importante. No satures a tu bebé por esta vía.

_ Informa a tu bebé de lo que vaya a ir sucediendo. Esta idea de que los niños pequeños no se enteran de nada está más que desterrada. Muestra tu respeto al bebé diciéndole si le vas a cambiar el pañal, lo vas a coger o vais a salir a la calle. Además, esto fomentara la relación con el niño/a y la comunicación. (Ej: Cariño, ahora te voy a cambiar el pañal / Van a venir los abuelos a verte en un ratito/ Voy a tener que retirarte este juguete porque puede ser peligroso, ¿qué tal este otro?).

_ Intenta elegir ropita de materiales naturales (ej: algodón).

_ Del mismo modo, intenta que los juguetes sean lo más naturales posibles (de la línea montessori, waldorf, etc…; por ejemplo). Sobre todo huye de juguetes con luces, colores, sonidos, que se mueven solos… El bebé agradecerá mucho más tu voz y tus canciones.

_ Es muy posible que tu bebé altamente sensible te demande mucho, y por lo tanto que quiera estar mucho en brazos. Tanquila, se le pasará. ¿Y porqué te digo esto? Porque no conozco a ningún adulto que con 30 años siga yendo en brazos. Por lo tanto: cógelo. Ni se va a acostumbrar, ni te está tomando el pelo, ni lo tendrás que llevar a la universidad de la mano. Tu bebé solo quiere amor (para esto también te recomido el porteo en casa, te libera los brazos). Pero atención: el porteo debe ser hergonómico. Huye totalmente de todas esas mochilas que te hacen llevar a tu bebé hacia delante. Siempre deberá mirar hacia ti.

_ Opta por el movimiento libre siempre que puedas. Mucho suelo y huyendo de hamaquitas que se mecen solas y tienen diez canciones que se repiten una y otra vez al compas de lucecitas.

_ Por favor, no recurras a pantallas para entretener a tu bebé. Cualquier estímulo de este tipo puede llevarle a una saturación total y será muy difícil de controlar para ti. Ya habrá tiempo para esto.

** Todos estos consejos siguen en la etapa siguiente.

6 – 12 meses

_ Tu bebé comenzará una etapa de mayor movimiento. Para ello lo mejor es que adaptes el entorno. Por supuesto, que sea lo más seguro posible, pero además que le invite a descubrir.

_ Intenta que tu bebé tenga contacto con espacios naturales. Un parque sirve, pero si lo puedes llevar a la montaña, que toque los arboles, que acaricie la hierba, que vea las flores… le encantará.

_ Es muy posible que tu bebé “pase olímpicamente” de otros bebés. Es completamente normal en todos los niños y niñas. Hasta aproximadamente los 2 años y medio o 3 no necesitan relacionarse con iguales. Así que tranquila, tu bebé se socializará más adelante. Esto no quiere decir en absoluto que carezca de habilidades sociales.

_ Tu presencia (y la de los demás adultos de referencia) le da tranquilidad y seguridad. Acompáñale en todos estos nuevos descubrimientos desde el amor y la paciencia. Está descubriendo muchas cosas y se sentirá encantado/a de que estés ahí para verle.

_ Háblale mucho. Los niños comienzan aquí un periodo sensible del lenguaje. Utiliza un tono normal: los bebés no necesitan tu versión de los pitufos para saber que les hablas a ellos. Recuerda que aunque sea tan pequeño ya te observa y se fija en todo lo que haces. Utiliza el lenguaje que te gustaría que él/ ella utilice. Y por supuesto, háblale con amor y respeto. *Lo mejor es que le hables mucho desde el nacimiento, y siempre con estas consignas anteriores.

_Es posible que notes ciertas crisis en el desarrollo de tu bebé que haga que esté menos animado o más sensible algunos días. Acompáñalo en su proceso con amor y paciencia. Recuerda que es la primera vez que pasa por estas experiencias.

“A mi hijo le encanta que estemos con él. Es lo que más feliz le hace. Da igual que juegues con una flanera o con el barreño de la ropa. Él es feliz si estamos con él.”

Carmen, madre de un niño PAS de 2 años.

 

¿Y qué pasa conmigo? 

Si eres mamá o papá altamente sensible y estás en ese momento de criar es posible que te sientas muy abrumado. Evidentemente la llegada a la familia de un bebé ya de por sí aumenta la saturación de cualquier persona, pero si además eres AS puede hacerlo mucho más.

Te diré algo: todo pasa. Lo más importante es que intentes mantener tu equilibrio. Los primeros meses desaparecerá tu espacio personal, tu tiempo a solas… pero deberás recuperarlo en cuanto puedas. Y no me refiero a irte una semana con tus amigas al Caribe, sino simplemente a esa hora a la semana de pilates o los 5 minutos diarios de lectura antes de dormir.

Para poder cuidar tenemos que cuidarnos a nosotras/os mismas/os. Y precisamente gestionar el rasgo PAS se traduce en eso: en cuidarte para tener la mejor versión posible de tu vida.

“Soy una PAS introvertida, imagínate lo que fue para mí quedarme sin mis momentos a solas. Aún hoy estoy aprendiendo a gestionar esto.”

Gimena, madre de dos niños PAS de 10 años.

Próximamente un post para esas mamás altamente sensibles 😉

Como siempre, espero que el post te haya gustado y te haya servido para reflexionar. Ya sabes que estaré encantada de recibir tus comentarios y que si te aparece ponerte en contacto conmigo puedes hacerlo vía mail a eva@terapiayemociones.com

¡Ah! Y aquí te dejo uno de los fragmentos del curso online para la gestión del rasgo en la infancia PAS. Esta lección (la segunda del curso) habla acerca del embarazo, la maternidad y los bebés altamente sensibles. Si quieres ver toda la información sobre el curso al completo, haz click aquí.

 

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Eva Perea,
Coach experta en alta sensibilidad
Terapeuta de Pareja | Sexóloga | Mediadora familiar
Educadora en disciplina positiva para Familias
Fundadora y Directora de Terapia y Emociones

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