Cómo reconocer a un niño altamente sensible

Cómo reconocer a un niño altamente sensible

Seguimos con el siguiente de los artículos dedicados a la infancia altamente sensible. Esta vez con un post clave para identificar el rasgo. Y es que ¿cómo sé si una niña o un niño son altamente sensibles? ¿existe una forma concreta de identificarlo? ¿hay alguien que me lo pueda certificar? Bueno, en este post voy a intentar responder a estas preguntas y a otras muchas. Pero sobre todo voy a intentar acercarte a la realidad de muchas familias con niños y niñas altamente sensibles para que puedas sentirte mucho más acompañada. ¿Vamos?

Características principales de niños y niñas altamente sensibles

Las características que definen a las personas altamente sensibles se mantienen del mismo modo cuando somos pequeños/as. Es decir, que los cuatro pilares del rasgo expuestos por la doctora E. Aron los vemos también en estas edades (si no los conoces te recomiendo leer el artículo vinculado en esta misma frase).

Lo que sucede es que estas características se articulan alrededor de las distintas fases de desarrollo de niños y niñas, y podemos encontrar al mismo tiempo formas de expresión del rasgo muy concretas cuando hablamos de la infancia. Antes de nada, quiero decir algo alto y claro: al igual que siempre digo con los adultos PAS (lo sé, soy pesada con esto, pero me parece súper importante), cada niño y cada niña altamente sensibles es diferente y una persona única en sí misma.

Evidentemente el rasgo dibuja en las personas una sería de características comunes, pero esto no significa que el carácter y la personalidad en cada pequeño no vaya a marcar una clara diferencia. Por eso, jamás debemos clasificar en cajones estancos a un niño/a por ser altamente sensibles. Estaríamos muy equivocadas.

Los 4 pilares adaptados a la infancia

Dicho esto, adaptando los 4 pilares a la edad infantil, te propongo que pienses en lo siguiente:

uno_ Pensamiento profundo: En niños y niñas altamente sensibles vemos como tienen en general una gran imaginación, y que esto les puede llevar incluso a tener amigos imaginarios. Desde muy pequeños esta intensidad de pensamiento les lleva a plantearse cuestiones trascendentales de la vida (como por ejemplo la muerte o el concepto de amistad). Generan argumentos muy avanzados para su edad, y emiten preguntas con mucho peso emocional. Esto siempre va acompañado de un vocabulario rico y de expresiones  y razonamientos “maduros”.

dos_ Perciben con mayor intensidad los elementos sensoriales: Nos encontramos con niños y niñas altamente sensibles a los cuales puedes molestarles mucho ciertos tipos de ropa o tejidos (el recurrido ejemplo de las etiquetas), o incluso ciertos tipos de música. Los ambientes desordenados pueden generarles mucho malestar o el uso de olores muy fuertes en casa (sobre todo ambientadores químicos). Recuerdo perfectamente cuando era pequeña y mi madre usaba lejía, no lo podía soportar. Hoy en día la lejía no pisa mi casa 🙂

 

“Mi hijo no dormía entre tomas diurnas porque estaba pendiente de cualquier sonido, cambio de luz… a veces era el silencio lo que no le gustaba y yo acabé agotada”.
 Mónica, madre de un niño altamente sensible de 15 años.

tres_ Alcanzan estados de saturación antes que los no PAS: esto es una característica básica para entender el rasgo. Las personas altamente sensibles perciben con mayor intensidad todos los estímulos que hay a su alrededor de forma totalmente inconsciente. Los estudios hablan de hasta diez veces más. Si los niños y niñas de por sí ya son pequeñas esponjas, planteémonos cómo puede afectar el entorno a un niño con mayor sensibilidad.

cuatro_ Alta empatía: Esto suele agobiar mucho a los adultos que conviven con niños AS. Que se lleven todos los problemas a casa les genera mucho estrés y frustración, porque muchas veces no saben como acompañarlos en su dolor. Un niño altamente sensible puede estar disfrutando muchísimo de un cumple de su amiguita del cole, y antes de irse que ocurra algo “trágico” que le arruine toda esa experiencia. Y luego se lo lleva a casa.

Normalmente esto sucede siempre en niños y niñas de edades anteriores a los 6/ 7 años. Nuestro papel con adultos de referencia que acompañan a esos niños y niñas es enseñarles a gestionar esa experiencia. Para ellos es algo realmente importante, y lo viven en toda su plenitud. Permanecer a su lado y enseñarles otro modo de vivir esos momentos es esencial. Y lanzarte una pregunta ¿tú cómo lo gestionas? ¿sabes hacerlo? ¿qué le estás trasmitiendo a tu hijo o hija? Teresa de Calcuta decía una frase: “No te preocupes porque tus hijos no te escuchen. Te observan todo el tiempo”. Somos un ejemplo a seguir.

Yo te lanzo otra pregunta más: ¿Tú has gestionado tu rasgo? ¿sabes cómo hacerlo? ¿te ocupas de tu bienestar altamente sensible? Esa es la clave.

Huyendo de mitos sobre infancia PAS

Este artículo también quiero que sirva para desterrar una serie de ideas erróneas sobre el rasgo en la infancia.

  • Altas capacidades vs. alta sensibilidad. Tanto la doctora Elaine Aron como Ted Jeff y otros autores reconocidos en su trabajo académico con la alta sensibilidad exponen que no existe relación vinculante entre estos dos términos. Por tanto, ser una niña altamente sensibles no genera como consecuencia tener altas capacidades. Son dos conceptos con características que pueden solaparse, quizás de ahí pueda venir el error de tomarlos como iguales. Pero nada de eso.
  • Alta demanda vs. alta sensibilidad. Hablaré de bebés altamente sensibles en un post dedicado íntegramente  a ellos, pero aquí dejo claro que no todos los niños altamente sensibles son altamente demandantes. No existe tampoco relación probada entre estos dos términos.
  • TDA/TDAh vs. alta sensibilidad. No voy a ahondar en las razones más científicas de esta distinción, entre otras cosas porque se aleja de mi rango de acción profesional. Tampoco daré mi opinión personal, no es un lugar adecuado. Pero quiero dejar claro que no existe ninguna relación entre estos dos conceptos, y que a día de hoy todavía existen errores al identificar estos aspectos y confundirlos.

“Me dijeron que tenía que llevar a mi hija a un especialista porque le pasaba algo grave. Yo la cambié de colegio. Todo se solucionó”.
Esme, madre de una niña altamente sensible de 5 años.

Existen otros conceptos o trastornos que han podido o pueden aún confundirse con el rasgo altamente sensibles en niños y niñas, como el asperger. Queda claro hoy en día que la alta sensibilidad es un rasgo de la personalidad, no tiene nada que ver con ningún trastorno o enfermedad.

Aún así, es importante que si tienes cualquier duda sobre tu hijo/a acudas a profesionales formados y que conozcan bien la existencia del rasgo para que puedan ayudarte en tu caso concreto. Y que si puedes, contrastes también éstas opiniones. Hay mucho en juego.

Otros aspectos que puedes encontrar en tu niño altamente sensible

Además de las características básicas que hemos comentado antes, existen actitudes o intereses muy comunes en niños y niñas altamente sensibles. Por ejemplo, aquí te dejo algunos:

“Es un niño muy tranquilo, excesivamente responsable y muy maduro”.
Karina, madre de un niño altamente sensible de 5 años.

  • Se interesan mucho por temas trascendentales de la vida, como por ejemplo la pobreza o el respeto hacia los animales. Llegan a vivirlo de un modo muy profundo y sienten una conexión plena con estos temas.
  • Altamente observadores/as. Pueden estar observando una situación o un lugar mucho tiempo hasta que actuar. Pero cuando lo hacen están seguros de lo que van a hacer.
  • Les encanta en contacto con la naturaleza.
  • Gran capacidad inventiva y mucha imaginación. Es importante adecuar el entorno para que puedan desarrollarla y ofrecerles las herramientas adecuadas para que aprovechen al máximo esta aptitud.
  • “Parece que me lee la mente”. Niños y niñas que pueden llegar a entender sentimientos complejos con edades muy tempranas. Te encuentras con la sensación de que sabe lo que piensas sin ni siquiera decírselo.
  • Son muy perfeccionistas. Esto es algo en lo que debemos acompañarlos para que no se convierta en un límite en el día de mañana. Y vuelvo a invitarte a que te hagas esta pregunta tú misma: y yo ¿cómo llevo lo de equivocarme?
  • Están siempre pendientes del bienestar de los demás.
  • Asumen responsabilidades propias desde edades muy tempranas.
  • Les gusta hablar y tener conversaciones intensas. Y les encanta preguntar ¡Ojo! Porque si no alimentas esta “necesidad” llegará una edad en la que ya no hablen contigo. Y por supuesto, siempre responde a sus cuestiones de forma honesta (adaptada a su edad), pero no te inventes historias. Lo notan enseguida.
  • Necesitan rutinas, les ofrece seguridad y ellos mismos las agradecen. No te van a decir “gracias, mamá, por permitirme dormir siempre las mismas horas”, pero lo notarás en su humor. Sobre todo en niños y niñas menores de 6/ 7 años.

Extroversión vs. introversión ¿también en niños? 

Exacto, también en niños y niñas altamente sensibles podemos encontrarnos estos aspectos. Por ello antes insistía tanto en la idea de que no todos son iguales. Y este es el gran ejemplo. Para saber más sobre la extroversión te invito a que leas este post.

“En un campamento de verano me han dado a entender que al no gustarle los deportes de equipo y los ambientes ruidosos tenía un problema tipo “autista”, cuando en realidad simplemente es un PAS introvertido”.
Mónica, madre de un niño altamente sensible de 15 años.

Hay pequeños que son introvertidos, les gusta estar solos, y lo demuestran al jugar. Prefieren los grupos pequeños de niños y niñas y adoran “encerrarse” en su cuarto y hacerse una cabañita dónde inventar mil historias. Pero otros son el líder de la pequeña tribu del parque. Dominan muy bien las relaciones sociales y se les da de lujo “mandar”. Y en ambos casos estoy hablando de niños PAS ¿qué te parece?

Luego están los términos medios: niños y niñas que no están en ninguno de estos dos extremos o que disfrutan de ambas actitudes de manera alterna. Claro que sí, esto también sucede.

Lo que quiero que te quede claro es que porque veas a un niño tímido, que casi no habla, no se relaciona y encima llora mucho no pienses: ¡ay! un niño AS. Porque no es así. Vamos a dejarnos de prejuicios con el término.

Aprende a gestionar el rasgo desde casa, a tu ritmo y de la mano de una experta en alta sensibilidad. 

 

Y bien, aquí termina este post dedicado a reconocer a niños altamente sensibles. Espero que te haya gustado, que te haya ayudado y que hayas sentido esa conexión al leerlo. Te espero en el siguiente artículo: un abrazo.

PD: Te recomiendo, si no lo has leído todavía, el post sobre niños AS y educación.

 

Si quieres saber más sobre cómo trabajar el rasgo altamente sensible, haz click aquí.

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Eva PereaCONTACTO 
Coach experta en alta sensibilidad
Terapeuta de Pareja | Sexóloga | Mediadora familiar
Fundadora y Directora de Terapia y Emociones

 

 

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