A estas alturas va y resulta que soy PAS | alta sensibilidad y madurez

A estas alturas va y resulta que soy PAS | alta sensibilidad y madurez

A veces la noticia de que puedes ser altamente sensible llega a tu vida cuando has sobrepasado la barrera de los 50 o 60 años. En ese momento en el que descubres que quizás eres PAS puedes encontrar sentimientos enfrentados: unos de liberación y de alegría, pero otros de rabia y tristeza por haberlo encontrado (según tu creencia interna) demasiado tarde. Hoy te hablaré sobre alta sensibilidad y madurez vital.

El deseo de haberlo descubierto antes 

“¡Ya lo podía haber descubierto antes Eva!” esta misma mañana he escuchado esa frase. Y no venía de una de las personas más mayores que he podido acompañar a lo largo de mi vida profesional. De hecho, la más mayor nunca dijo algo parecido. Tenía más de 80 años y venía a nuestros encuentros con una gran ilusión y cargada de energía. Quería saber. Descubrir. Descubrirse.

Pero sí que es cierto que a lo largo de estos años he visto las grandes diferencias que, según mi experiencia en el trabajo con PAS, existen entre las personas más jóvenes que descubren el rasgo y las que ya han entrado en una edad de mayor madurez y entonces lo encuentran. Estos serían los tres aspectos más importantes a tener en cuenta:

Alta sensibilidad y madurez vital 

uno_ Desarrollan estrategias de gestión del rasgo sin saber muy bien que lo están haciendo. Esta es seguramente una de las cuestiones que más las diferencia de las PAS más jóvenes. A lo largo de su vida, y por la tendencia a sobrevivir que tenemos los humanos (así lo he bautizado yo), las PAS han desarrollado distintas estrategias que les han permitido, sin ellas mismas saberlo, gestionar su rasgo protegiéndose y respetándose.

Por ejemplo algunas han implementado el deporte, el contacto con la naturaleza o sus momentos a solas como normas en sus vidas. Esto les ayuda a estar mejor y al darse cuenta de ello siguen haciéndolo día a día.

dos_ Han dejado de tener esa necesidad de ser aceptados por todos y a costa de todo. Es otra de las grandes diferencias. Cuando hablas con PAS más jóvenes ves esa frustración de no encontrar su sitio, de querer incluirse y de estar preocupados/as si su círculo de amigos/as es demasiado pequeño.

En las PAS más maduras esto no suele suceder. Están encantadas con sus amigos que se pueden contar con los dedos de las manos (a veces tan solo una) pero que les llenan muchísimo y con los que se sienten 100% libres. Pueden ser ellas mismas.

tres_ No les asusta la soledad. En general, las personas que descubren el rasgo bien entrada la madurez, ya han resuelto ese cierto miedo que a veces da la soledad. Esto quizás vaya de la mano con el punto anterior, en el que las PAS ya no se sienten “obligadas” a socializar porque sí. Sino que lo hacen desde el placer y el sentido.

Por supuesto es posible que te encuentres en esta situación de ser una PAS en la madurez y no te veas reflejada en estas tres características que acabo de apuntar. Esto es sobre todo porque cada persona altamente sensible es diferente y en segundo lugar porque cada una hemos tenido un guión de vida y unas circunstancias que van a marcar mucho el desarrollo del rasgo en ti.

Nunca es tarde: siempre es el momento. 

Nunca es tarde para conocer el rasgo y ponerte manos a la obra. Como ya he comentado antes, la mayoría de las PAS que descubren la AS después de cierta edad han ido poniendo en marcha estrategias vitales que les han permitido llegar dónde están. De este modo, descubrir que son altamente sensibles es tan solo poner nombre a lo que ellos ya han sabido toda la vida: que eran diferentes.

Algunas llegan a la edad adulta con decenas de etiquetas que las han acompañado a lo largo de sus vidas. Y muchas de ellas se disuelven al encontrarse frente a frente con las siglas PAS.

Otras, es posible, que a lo largo de su vida y por no haber “sabido” gestionar el rasgo hayan desarrollado distintas conductas que muchas veces distan de lo que, en principio, se espera de una PAS. Personas con muy mal carácter, en un estado de saturación continuado, incluso coléricas. Pero todo es fruto habitualmente de una falta de gestión del rasgo por desconocimiento.

Por supuesto, también existen las personas que a cierta edad ya no quieren saber nada de si son “PAS o POS”, cómo ellas mismas te dicen. Es muy común que los hijos/as descubran que ellos lo son y en su camino de gestión del rasgo se lo descubran a sus progenitores. Y también es común que por parte de padres y/o madres exista una reacción de rechazo a esta noticia. De miedo. Incluso de burla. Aunque esto puede cambiar con el tiempo.

¿Qué hacer cuando lo descubres a estas edades? 

Para mí es un auténtico placer poder acompañar a personas altamente sensibles que ya han sobrepasado los 50/ 60 años porque aprendo muchísimo de ellas. La madurez aporta experiencia y siempre tienen cosas muy importantes que contar. A ellas, a estas PAS más maduras, siempre les recomiendo poder encontrarse con otras personas como ellas. Otras PAS. 

Es muy adecuado, por ejemplo, que puedan acudir a encuentros de personas altamente sensibles. Por otro lado, las nuevas tecnologías también les permiten estar conectados a grupos PAS de toda España mediante Facebook o MeetUp. Es una de las grandes aperturas para personas que quizás tengan limitaciones físicas o emocionales. De hecho, muchas de ellas sólo utilizan estas redes sociales para poder comunicarse entre ellas.

Debo hacer aquí un paréntesis para aplaudir y agradecer la labor de la APASE en este sentido. Ha conseguido organizar grupos en distintas ciudades de España para acercar a las personas altamente sensibles en torno a encuentros y otras actividades. Sin duda es una de las herramientas más adecuadas para socializar en el caso de que quieras conocer a otras PAS.

Existen grupos expresamente de PAS más maduras. En mi experiencia con personas altamente sensibles más mayores he de decir que ellas agradecen mucho el encuentro con gente de su misma edad. Es una manera de encontrase en las mismas condiciones. De poder compartir experiencias de vida con un “igual”.

A parte de todo esto, por supuesto, siempre remito a este artículo que aclara todas las dudas más generales sobre qué hacer específicamente cuando se descubre el rasgo. Te recomiendo su lectura si estás en ese momento de apertura vital.

 

Muchas gracias por leerme, hasta el próximo post 🙂

 

Aprende a gestionar el rasgo desde casa, a tu ritmo y de la mano de una experta en alta sensibilidad. 

 

 

Si quieres saber más sobre cómo trabajar tu rasgo altamente sensible, haz click aquí.

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Eva PereaCONTACTO 
Coach experta en alta sensibilidad
Terapeuta de Pareja | Sexóloga | Mediadora familiar
Fundadora y Directora de Terapia y Emociones

 

 

 

 

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