Energía y alta sensibilidad: de la euforia al sofá

La energía. Parece un tema sencillo, fácil de gestionar, pero que no lo es en absoluto. Es uno de los ámbitos en los que más trabajo con las personas PAS a las que acompaño en el día a día en mi consulta. Y sin duda, una pieza clave para llegar a gestionar el rasgo de manera positiva en sus vidas.

Energía y alta sensibilidad

A ver si te suena esto: Levantarte por la mañana y querer comerte mundo, y a las pocas estar tan cansado/a que no tienes ganas de absolutamente nada. Sentir que es tu momento y venirte arriba con todo lo que tienes. Ahí estás tú, con toda esa energía que desborda, que te encanta porque te hace sentir vivo/a. Te apuntas a todo lo que hay, dices que sí sin pensar, practicas ese deporte que llevabas semanas dejando para luego. Pero… a lo largo del día se agotan de repente tus almacenes hormonales y la energía te abandona. Y te deja, normalmente, peor de lo que estabas.

También es normal encontrar a PAS que tienen una energía muy baja de manera constante, y que rara vez visitan estos picos de los que te he hablado en el párrafo anterior. Hay que recordar llegados a este punto que no existe solo un origen de los estados de las personas, si no que en la interacción de varios factores encontraremos la respuesta a ello. Cada PAS es completamente única, aunque comparta el rasgo con las demás, y es así como tenemos que vivirlo.

¡Que me vengo arriba!

Es muy habitual que las PAS describan situaciones en las que un día, de repente, tienen mucha energía. Desbordante. Esa sensación de que es su momento: y brillarán. Y es entonces cuando comienzan a hacer determinadas actividades que normalmente les resultan muy arduas. El ejemplo que más me gusta poner (porque es muy real) es el del cambio de armario.

Ese momento en el que estás en la cresta de la ola en tu casa y comienzas a sacar absolutamente todo de tu armario porque piensas ordenarlo perfectamente (hasta por colores). De paso, ya que estás, también sacas lo de debajo de la cama o incluso te atreves con otra estancia de la casa a la vez. ¿Porqué no? Si estás a tope.

Con el paso de las horas la montaña de ropa sigue siendo más o menos igual a la del principio. Esto cuenta más de lo que pensabas. Y estás acabando claramente con tu reserva energética. Más que nada porque ya no te apetece absolutamente nada hacer esto. Y lo de ordenar por colores ya lo hará en otra vida. Y ahí estás tú: con tu casa encima de la cama y sin ganas de acabar lo que empezaste.

Con este ejemplo tan sencillo se dan consecuencias muy importantes:

  1. Piensas: otra vez he comenzado algo que no termino. Soy un/a inconstante.
  2. Tienes la sensación de frustración por no hacer las cosas tal y como deseas. No te ves capaz de nuevo.
  3. Has agotado toda tu energía y ya poco más vas a poder hacer a lo largo del día.
  4. Seguramente tengas cierta resaca emocional por todo lo antes enumerado.
  5. Tardarás muuuucho tiempo antes de volver a hacer una actividad similar, ya que la experiencia se ha quedado grabada como negativa en tú memoria.

El próximo sábado 3 de junio de 2017 estaré realizando un Taller vivencial para Personas Altamente Sensibles en Valencia. Una experiencia única para adentrarte en rasgo, comenzar a gestionarlo y conocer a más PAS ¿Te apuntas? 

Gestionando la energía: qué nervioso/a estoy

Otra de las tácticas (muchas veces inconscientes) que utilizan muchas PAS en su día a día es la de quemar nervios a base de energía. ¿Y luego? Pues luego nada. No queda mucho más. Cuando no tienes energía todo lo que haces se tiñe de un tono negativo que no te permite tener experiencias agradables.

Te pondré un ejemplo. Tienes una cena por la noche, incluso es una cena que te apetece mucho. Con tus amigos y amigas más cercanos. Pero esto te ha hecho estar un poco inquieta desde la mañana. Y decides salir a correr un rato para quemar esas mariposillas de tu estómago (cada uno/a que tenga las mariposas del tamaño que elija). Te vienes arriba y acabas corriendo más kilómetros que nunca. Pero te sientes bien, así que estiras y a casa. Pero cuando llega la noche: estás hecha/o un cromo. ¿Y sabes lo que toca, no? Ir a la cena.

Y allá vas tú. Con tu energía bajo mínimos a vivir una experiencia que no tenía porqué ser negativa o poco motivadora, pero que con tus acciones de la mañana has relegado a “que sea lo que tenga que ser”.

¿Y esto porqué sucede?

Bienvenido/a al maravilloso mundo de las hormonas. Cuando sientes que tienes esos “subidones” de energía, la gran carga de responsabilidad está en una subida de ciertas hormonas muy importantes en la actividad (como adrenalina, noradrenalina o cortisol). Hay que ser conscientes que estas subidas no son estables en el tiempo ni de una larga duración. Por esta razón estos estados de energía elevados no duran de manera constante o permanente, y siempre acaban decayendo.

Quizás no estás llevando una correcta gestión de tu energía sí:

  • Tienes días en los que te sientes estupendo y maravilloso y harías millones de cosas y al día siguiente te sientes con un estado totalmente distinto.
  • Tienes cambios de actitud a lo largo del día sin un origen muy claro.
  • Vives el día cansado desde la mañana.
  • Terminas de hacer tus actividades y estás agotado/a sea la hora que sea.
  • Tienes que recurrir de manera frecuente a bebidas como el café o el té para “despejarte” a cualquier hora.
  • Te sientes muy alterado/a a lo largo del día y no consigues realizar ninguna actividad que disminuya esa sensación.
  • Alcanzar objetivos a largo plazo se te hace un mundo (o dos) y siempre terminas por dejar las cosas a medias.

Tomando conciencia

Vivir en un estado de permanente excitación no es positivo. Del mismo modo que tampoco lo es su opuesto. Los estados alterados en los que sientes que te vas a comer el mundo están muy bien, pero no pueden (ni deben) convertirse en un deseo de estatus continuado. Debes aspirar a una situación de equilibrio. Dónde serán bienvenidos distintos estados de ánimo, pero siempre en su medida correcta.

Tomar conciencia de la energía a lo largo del día, ser responsable de su uso y aprender a administrarla de un modo correcto son medidas que pueden cambiar radicalmente tu día a día.

Espero que te haya gustado mi nuevo post, y como siempre, te doy las gracias por seguirme. Si decides comentar, estaré encantada de responderte. Un abrazo.

Si quieres saber más de cómo puedo ayudarte a gestionar tu rasgo PAS, haz click aquí. 

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Eva PereaCONTACTO 
Sexóloga, terapeuta de pareja y coach personal. 
Experta en Personas Altamente Sensibles (PAS)
Fundadora y Directora de Terapia y Emociones©

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