Aguantar siendo PAS: una mala estrategia

Si hay algo en común que encuentro en todas las personas altamente sensibles con las que he trabajado a lo largo de mi vida es un elemento que muchas veces ellas mismas no observan. No ven. Pasan por alto por ser algo que ya forma parte de sus vidas. Lo han asumido como una manera más de vivir. Y de forma inconsciente lo desarrollan sin apreciar verdaderamente cuanto les pesa. Estoy hablando de “aguantar”.

¿Te suena? Aguantar de manera constante. Hacer de esta manera de vivir una practica habitual. Aguantar de todo y de todos. Y no solo hablo de aguantar situaciones de manera abstracta, sino de mucho más. Aguantar el hambre, aguantar la sed, aguantar horas y horas de trabajo continuado delante (por ejemplo) de un ordenador. Aguantar relaciones, aguantar a personas, aguantar… Aguantar en fiestas y en reuniones, horas y horas después de que tu mente te haya lanzado varias veces el mensaje de “me quiero ir”. Aguantar el sueño, aguantar hasta las ganas de ir al baño. E incluso, a pesar de que sea ciertamente contraria a una de las presuntas indicaciones de que se puede ser PAS, aguantar el dolor.

 

Y ¿Porqué?

Y ¿porqué? ¿porqué (algunas) PAS aguantan tanto? ¿Qué les lleva a tener esa capacidad de aguantar por encima del resto de personas? Bien, hay distintos aspectos que propongo como importantes llegados/as a esta cuestión:

  • Miedo al rechazo. Es habitual que las personas altamente sensibles (PAS) desarrollen cierto miedo a ser rechazadas. A lo largo de sus vidas, normalmente, no se ven incluidos/as en todos los grupos sociales de una forma natural y requieren de ciertos “esfuerzos” para ello. Esto les condiciona a que en un futuro piensen que si no son “como las demás personas” serán excluidos: rechazados/as.
  • No establecer correctamente los límites (en ocasiones hasta por desconocimiento de que están ahí y puedes usarlos). No saber decir que “no” es otro de los elementos clave en esto de aguantar. Cuando no puedes expresar con libertad tus límites acabas encontrándote desprotegido/a ante las necesidades de los demás.
  • Desarrollo y vivencias hasta la edad adulta midiéndonos en tiempos y experiencias con personas no-PAS. Normalmente las PAS se desarrollan al lado de personas que no son altamente sensibles. Con esto, de manera inconsciente se genera una necesidad de igualar tus condiciones a las de los demás. Desde bien pequeñas, las PAS se ven expuestas a una comparación tanto propia como externa que les obliga a alcanzar ciertas condiciones.
  • La falta de elemento externo cuando te encuentras en fases de búsqueda o estados de soledad. Muchas PAS encuentran una gran fuente de energía en los momentos de soledad (ya vimos el ejemplo de las personas altamente sensibles introvertidas en estos casos). Pero también es esta soledad la que, si se mantiene en el tiempo, puede ser contraproducente. El elemento externo (personas a nuestro alrededor) es altamente importante ya que nos avisa de muchas cosas que en nuestra propia soledad no podemos advertir. Y entre ellas nos avisa, de manera tácita o expresa, de que estamos aguantando más de lo adecuado.
  • El tipo de sociedad en la que vivimos nos invita a la competición. Sin duda no es extraño encontrar a niños y niñas PAS que desde muy pequeños o huyen de cualquier competición o les encanta ganar y quedar primeros (teniendo una baja tolerancia a la frustración). La competición impera en nuestro sistema y hace que las PAS en ocasiones utilicen esa capacidad para aguantar sean cuales sean las consecuencias.
  • La aspiración constante de muchas PAS con la perfección. Esto lleva a algunas personas altamente sensibles a elegir como herramienta el “aguantar” que tan bien saben utilizar en pro de alcanzar esa perfección tan deseada. Por ejemplo: aguantar horas y horas en el trabajo para acabar esa tarea que a cualquier otra persona le hubiera costado semanas y tú quieres quitártela de encima en una horas o apenas días.

Y es que, lo que lleva a las PAS a desarrollar ese especial talento para aguantar en cualquier condición no se debe a una causa concreta, sino que serán un conjunto de causas las que en conjunto darán este resultado. Sin olvidar, por supuesto, el guión de vida en particular y a los adultos de referencia para esa persona en concreto. 

 

Algunas consecuencias de aguantar 

Lo que subyace en la acción de aguantar (ya sea esta consciente o inconsciente) es un mensaje que te dice de manera clara y reiterada: tú no importas. Y esto se va anclando en la persona haciendo que tenga repercusiones a distintos niveles. Autoestima, seguridad, autoconcepto… muchos son los ámbitos de la persona que se ven afectados por esta “habilidad” tan desarrollada en algunas PAS de aguantar pase lo que pase.

En ocasiones es posible que, cuando hayas identificado este comportamiento en ti tiendas a irte a la postura completamente opuesta: no aguantar absolutamente nada, a nadie, en ningún lugar. Y te transformas en una persona que se queja de manera constante, que no es tolerante y que no aplica el sentido común en muchas ocasiones. 
Es la respuesta que puede darse en algunas personas cuando se dan cuenta de que han aguantado mucho sin tener porqué.

Pero esto, en ningún caso, es una solución a largo plazo. Es posible que sean necesarios algunos comportamientos o decisiones como esta para cortar con viejos patrones o relaciones. Pero a largo plazo, mantener este comportamiento es completamente negativo.

Además, la estrategia de aguantar suma de manera innegable en el estrés que lleva a las PAS a una estado final de saturación. Hace que se multipliquen los efectos del estrés y que se pierda conciencia real de las situaciones objetivas de nuestra vida en cada momento.

 

La importancia de una gestión personal del rasgo

Es esencial que cada persona que identifica en rasgo en sí misma lleve a cabo un trabajo de gestión del mismo personalísimo e independiente. Cada uno/a habrá vivido un camino distinto, con una familia, una educación, un lugar de nacimiento, una historia de vida… todas distintas. Y eso hace que cada PAS sea completamente única al resto.

Encontramos elementos que dibujan el rasgo, y que a su vez hacen que muchas PAS sientan y hayan vivido experiencias similares. Del mismo modo, el tipo de sociedad en el que vivimos nos lleva a desarrollar el rasgo de modos muchas veces similares. Pero esto no quiere decir que a todas las PAS les sature lo mismo ni que todas hayan desarrollado su alta sensibilidad del mismo modo en sus vidas.

Cada una habréis apreciado vuestra particular forma de aguantar en vosotras mismas. Habréis hecho una lectura individualizada de los distintos ámbitos de vuestra vida y cómo el verbo aguantar aparece en ellos. Del mismo modo, habrás podido ver como seguramente, de manera natural se han ido estableciendo tus propias estrategias para “sobrevivir”. A veces unas más acertadas que otras, pero todas con el mismo fin. Ir hacia delante.

 

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Eva PereaCONTACTO 
Sexóloga, terapeuta de pareja y coach personal. 
Experta en Personas Altamente Sensibles (PAS)
Fundadora y Directora de Terapia y Emociones©

 

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