Diálogo interno o esa radio que siempre llevas encendida en tu cabeza

“No puedo parar de pensar”, “siempre acabo diciéndome lo mismo”, “me autosaboteo cuando intento cualquier cosa”, “no paro de decirme lo mal que lo voy a hacer”, “mi mente conspira contra mi”… . Estos son solo algunas de las frases que escucho cada día por parte de las personas con las que trabajo. Y es que uno de los grandes temas que se encuentran presentes día a día en nuestras vidas es el del diálogo interno. O como también me gusta llamarlo: esa radio siempre encendida en tu cabeza.

El diálogo interno; ¿qué es esto?

Este acto totalmente involuntario e inconsciente marca las distintas emociones que se crean en tu interior en cada momento del día. Imagina esto: te levantas por la mañana para ir a una cita importante. Llevas días deseándolo y por fin ha llegado. Todo está perfecto. Un sol radiante fuera y has pasado una noche genial. Te lanzas un par de mensajes positivos al mirarte al espejo y lees una de las frases de mr.wonderful (no es publicidad) que te pegaste en la puerta de tu nevera. Pero, algo comienza a suceder mientras decides salir de casa. Alguien ha comenzado a lanzarte mensajes reiterados desde hace un rato. Ya está aquí otra vez.

Y el resultado de toda esta operación es claro: tu estado de ánimo comienza a cambiar con sus consiguientes repercusiones emocionales. Lo que aparentaba una mañana llena de energía y felicidad se torna gris y nublado. Comienzan a venir las dudas, los miedos y los recuerdos del pasado. Y de nuevo, la sintonía de la radio de tu mente te dirige a un resultado que ya conoces. La paralización y el bloqueo.

¿Te suena de algo? Pues esto puede sucederte más de una y dos veces al día. De hecho puede ser que se transforme en un patrón reiterativo que te obliga a tomar siempre las mismas decisiones y a hacer las mismas cosas. Para que siempre bailes la misma canción que ponen en tu “emisora favorita”.

Tipos de diálogo interno

  1. Diálogo interno positivo: Ese en el que te animas y te mandas mensajes positivos. El locutor está “a tope” de contento y parece que hasta le caes bien. Es el diálogo interno que más controlas o provocas tú mismo (a nivel consciente).
  2. Diálogo interno negativo: Cuando la letra de las canciones que pone la radio es más bien del tipo “bajonero”. Mensajes pesimistas que normalmente hacen referencia a situaciones pasadas dónde no conseguiste algo o lo que esperadas no sucedió.
  3. Diálogo interno juzgador: Aquí llegamos a esas frases analíticas que ponen en duda todo lo que haces. Es la semilla de la confusión. Juzga todo aquello que te propones mucho antes de que ni siquiera lo hayas ni intentado. Y si ya lo hiciste, te tortura con “su opinión”. Todo un clásico en las ondas.
  4. Diálogo interno informativo: Te dice todo lo que va a pasar. Te informa de manera detallada de todos los acontecimientos que sucederán en tu vida. Sin ningún género de duda. O al menos eso es lo que te vende.

Normalmente no tenemos solo un tipo de diálogo interno. La radio va cambiando de canal y adapta su sintonía al momento oportuno. Pasamos de uno a otro sin tener mucho control sobre él.

En definitiva, vivir en un continuo diálogo interno te paraliza, te aleja de tus objetivos y te mantiene condicionado/a a unas formas de proceder siempre iguales.

Y; ¿qué pretende esta radio que emite desde mi cabeza?

Está claro. Lo único que quiere ese transistor que tienes instalado en la parte superior de tu cuerpo es que le hagas caso, que la escuches y le subas el volumen. A tope si puede ser. Quiere que te sientes a oír TODO lo que tiene que decirte. Desde la A a la Z. Y mientras tanto, que detengas todo lo que tenías decidido hacer.

Su plan perfecto es confundirte, llevarte a la indecisión. Que no sepas si es el momento, si podrás o si estas preparado/a. Te cuenta historias del pasado y te lanza mensajes: siempre los mismos. Fíjate en algo: si apuntas en un papel los distintos mensajes que transmite ese locutor (o locutora, cada uno/a elige el suyo) te sorprenderás teniendo una colección de frases repetidas. Da igual la situación que los genere. La radio siempre lanza las mismas premisas. Y lo mejor (o lo peor de todo) es que le valen igual.

Estos mensajes no son tuyos. Aunque los tengas instalados en tu mente, pertenecen a una diversidad heterogénea de orígenes. Muchos de ellos vienen de tu infancia, de las personas adultas que tenías a tu alrededor. Y se han venido contigo hasta la época presente, siendo completamente desadaptativos para la persona que eres ahora.

Otros mensajes corresponden a experiencias que tú mismo/a ni siquiera has vivido. Que las has visto cerca tuyo, y te limitan a que puedan repetirse en tu vida. Piensa por un momento en la cantidad de cosas que puedes llegar a decirte cada día y que te condicionan a ser de un modo que se aleja mucho de tu realidad interior.

La inseguridad, el bloqueo, la confusión y los miedos que favorecen el diálogo interno son el resultado de muchas experiencias que han forjado creencias limitantes.

Algunas consecuencias de no apagar la radio

  • Consume muchísima energía. Que no puedas apagar tu radio en ningún momento hace que tu necesidad de flujo energético sea muy elevado. Y es que, esta actividad mental puede llegar a agotarte mucho antes que correr 10 kilometros o nadar 1 hora. De hecho, estas actividades pueden ser precisamente grandes dinamizadoras de tu proceso interior.
  • Te aparta del presente y te trasporta del pasado al futuro a una velocidad pasmosa. Nada de disfrutar del viaje.
  • Provoca que te evadas completamente de la realidad. Esto repercute en tus relaciones sociales.
  • Te paraliza y te obliga a no tomar decisiones.
  • Construye un autoconcepto muy alejado (en ocasiones) de la realidad.

¿Cómo cambio la sintonía? Buscando el modo Off. 

Piensa que llevas años entrenándote para este deporte de no callar tu mente. Esto hace que de manera involuntaria tú mismo/a incentives este proceso de creación. En primer lugar lo imprescindible será que tomes consciencia sobre ello. Que seas capaz de identificar que esto está sucediendo. Y después:

lo más importante es que actúes. Eso es lo que más molesta a la persona que vive en tu cabeza. Si no te quedas ahí sentada/o para escuchar todo lo que tiene que decirte y te pones manos a la obra verás como su estrategia tipo loro comienza a remitir. No le ha servido. Este es el mensaje que tienes que lanzarle.

Siempre que tu diálogo interno consigue lo que pretende se apunta un tanto más en su marcador. Y se ancla más todavía esa creencia que te limita y no te deja avanzar. Piensa que esto te bloquea en todos los aspectos importantes de tu vida: profesional, familiar, relaciones sociales, académico…

Como es algo que sucede sobre todo a nivel inconsciente las técnicas que pueden ayudarte en este trabajo de cambiar de sintonía son por ejemplo la hipnosis, la PNL o la kinesiología. Un buen trabajo de coaching personal también es muy efectivo a la hora de implementar nuevas actitudes y comportamientos, así como la ACT (terapia de la aceptación y el compromiso). Una combinación de técnicas puede ser clave para acabar finalmente con esa melodía que tan poco te gusta.

 

Muchas gracias por leerme, y ahora dime: ¿qué canción prefieres escuchar?

 

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Eva PereaCONTACTO 
Coach personal, Terapeuta de Pareja y Sexóloga.
Experta en Personas Altamente Sensibles (PAS)
Fundadora y Directora de Terapia y Emociones©

 

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