Sentir que rara vez das tu opinión o guardar silencio ante determinadas situaciones. Volver a casa y darle mil vueltas a aquella frase que no dijiste o a aquella otra que podrías haberte callado. Pensar que han vuelto a “aprovecharse” de tu manera de ser o haber soportado nuevamente una situación que no va contigo. ¿Te suena todo esto?

En ocasiones las Personas Altamente Sensibles desarrollan su vida en un rol pasivo que les permite situarse en un lugar observador y alejado de posibles conflictos. Dentro de los distintos sentidos que poseemos, las PAS somos muy visuales. Esto nos facilita el ver desde lejos las situaciones que van a suceder, llegando incluso a preverlas. Lo cual tiene como consecuencia que de un modo inconsciente nos alejemos de todo aquello que puede parecer  conflictivo.

Esta pasividad conlleva que te sientas mal. Que sientas que muchas veces te quedas a un lado. Soportando cosas que no te gustan o aguantando situaciones que no van contigo. O incluso que no intentes nada nuevo, que no te atrevas a arriesgar por miedo a abandonar este rol de quietud que tanto te gusta. Y es que, este rol pasivo tiene un precio muy alto. El precio de estar sintiendo que huyes continuamente de la vida.

El elevado concepto de justicia en las PAS: se complica la cosa

Ante este escenario además debemos tener en cuenta algo muy importante: las personas altamente sensibles tienen un alto grado de principios y valores. Esto les hace en muchas ocasiones ser grandes defensores de causas sociales. Y al mismo tiempo les puede llevar a encontrarse frecuentemente ante discusiones creadas por distintas opiniones sobre un mismo asunto.

Si eres defensor/a de muchas causas en un sistema que vulnera los derechos y principios básicos de manera casi continuada, tienes mucho trabajo por delante. Pudiera parecer que las PAS al querer huir de los conflictos deberían separarse un poco de estas ideas de lo “justo y lo injusto”. Pero eso es casi imposible para ellas.

Es por esto por lo que tienen esa sensación de conflicto casi constante al mismo tiempo que en ocasiones albergan un cierto desencanto con la vida y la sociedad en general, llegando esto a anclarlas más en su posición pasiva. Una posición externa que se refleja en la inacción pero que choca frontalmente con sus ideales internos.

A esto deberemos sumarle lo siguiente. Algunas Personas Altamente Sensibles se caracterizan a su vez por tener la necesidad casi continuada de caer bien al resto de personas. Es algo que casi no pueden evitar. Una deseabilidad social que les hace tomar  de nuevo una actitud pasiva frente a algunas personas por miedo a caer mal o no ser aceptados/as.

No encuentro mi sitio: la necesidad de encajar

La idea es la siguiente: la mayoría de las PAS no han encontrado su sitio durante mucho tiempo de sus vidas. Esto les lleva a querer encajar, y a su vez al pensamiento de que van a encajar mucho mejor si no generan conflictos en aquellos círculos en los que intenten entrar. Lo cual da como resultado que se modelen de manera reiterada ante las distintas personas que se encuentran en sus vidas, dejando de lado sus opiniones, ideas o argumentos. Todo a cambio de sentir aceptación.

Como consecuencia muchas veces te vas a casa pensando en que has traicionado de algún modo a tus verdades más absolutas, a tu manera de pensar o a tu modo de entender la vida. Te vas con una sensación de desazón, de haber encajado a cambio de no ser tu misma. Y es que después de tanto tiempo en ese rol pasivo quizás hasta no sepas muy bien quién eres.

Pero, ¿es esta aceptación la que buscas?

Desde luego que no. Imagina esto: ¿crees que puedes caerle bien a todo el mundo? o algo aún mejor ¿de verdad te gustaría caerle bien a todo el mundo? Hay personas con las que no compartes nada, absolutamente nada. Este tipo de personas muy alejadas de tus pensamientos, tus principios y valores. Entones; ¿con estas personas también pretendes encajar? Gran error.

¿Y dónde quedan tus ideas, argumentos o razones? Te lo diré: en tu cabeza. Nadie las escucha si tu no las dices. Está claro que a medida que actúas las personas que hay a tu alrededor pueden dibujar tu perfil en ciertos aspectos. Pero ¿qué tipo de perfil dibujarías tú a una persona que actúa de un modo pasivo y que no pone en valor sus ideas?

Esto es la personalidad. Y en aquellas personas que no marcan con sus decisiones el camino que quieren recorrer en sus vidas no se les observa una clara personalidad. Tu pasividad se traduce en una apariencia de persona desganada, negativa o muy ambigua. Incapaz muchas veces de disfrutar y de disfrutarse.

Y de repente explotas ¡Boom!

Un día como si de magia se tratase explotas en una situación mucho menos importante de las que antes te pueden haber sucedido. Te sorprendes gritando, llorando o enfadándote por algo muy pequeño. Y entonces parece, a ojos de los demás, que eres una persona muy exagerada o que no controlas tus emociones.

Nada más lejos de la realidad. Lo que acabas de hacer es pagar el precio de tu pasividad. Has llegado al límite de aguantar y has tenido como consecuencia una crisis que se traduce en una situación incontrolada.

Y de este modo llegan las consecuencias de vivir en este rol pasivo

Consecuencias de vivir tu vida desde un rol pasivo

 

– Sientes que no llevas la dirección de tu día a día. Cómo si la vida te estuviera llevando por los caminos que ella quiere sin que puedas decidir nada.

– Facilita tu posible rol de víctima y hace que percibas que todo el mundo te ataca de manera continuada.

– Te sientes frustrado/a ante las distintas situaciones que te suceden y sobre las que piensas que nada puedes hacer.

– Eres facilmente influenciable, aunque te das cuenta de ello y te da mucha rabia.

– Dejas que los demás traspasen tus límites sin que sepas decir no (y luego te vas a casa con un volcán en erupción dentro a punto de estallar).

– Pierdes en gran medida tu personalidad, ya que no practicas de manera constante ante todo el mundo tus principios y valores.

– Sufres una guerra interna entre la necesidad de encajar y huir del conflicto y ser fiel a la persona que eres.

– Te cuesta mucho tomar decisiones y siempre que lo intentas piensas que te vas a equivocar sea lo que sea lo que decidas.

– Anclas la idea de que no eres una persona fuerte para enfrentarse a situaciones tensas o de conflicto.

– Vives en continua tensión viendo venir situaciones conflictivas que quizás nunca sucederán.

Hazte un favor: toma las riendas de tu vida

Estas son algunas de las consecuencias que puedes encontrarte al vivir tu vida desde ese rol pasivo. Como siempre digo, cada persona altamente sensible es distinta y esta actitud pasiva es solo una forma más de desarrollar la alta sensibilidad en cada individuo.

Si tus adultos de referencia desde la infancia han sido personas pasivas, si te encuentras rodeado de personas muy agresivas que imponen su criterio, si has estado siempre rodeado de personas muy seguras y decididas con las que no has tenido que tomar decisiones (por ejemplo, tu pareja) puede ser que como consecuencia tengas este rol pasivo desarrollado en ti.

Sea como sea es posible que lo abandones y que te sitúes en un rol activo. En la persona que dirige su vida. En una persona que mediante la asertividad y las habilidades sociales consigue mostrar al mundo sus ideas, argumentos y valores sin sentirse mal en absoluto. Una persona que valora que mediante sus acciones puede cambiar su vida.  Y es que, si tú te mueves, tu vida se moverá contigo. 

 

Un abrazo.

 

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Eva PereaCONTACTO 
Sexóloga, terapeuta de pareja y coach personal. 
Experta en Personas Altamente Sensibles (PAS)
Fundadora y Directora de Terapia y Emociones©

 

 

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