¿Quién dijo miedo? Cómo afrontar las cosas que asustan

El miedo es una de las 5 emociones primarias que experimentamos desde la infancia. El miedo paraliza, nos hace detenernos ante ciertas situaciones. Nos ataca cuando menos lo esperamos, o lo esperamos y por eso no nos atrevemos. Pero, ¿de dónde vienen los miedos? ¿cómo se han situado en ese lugar, tan dentro de nosotros/as?

El miedo

El miedo está clasificado dentro de las mal llamadas emociones negativas. Yo, que trabajo con y desde las emociones, os diré algo: no hay emociones negativas. Si que es cierto que hay emociones que producen una serie de sentimientos desagradables y movilizan muchos recursos para afrontar situaciones. Pero, no podemos llamarlas negativas. Son necesarias tanto para valorar el resto de emociones como para sentirnos realmente vivas.
Además, el miedo tiene una función estratégica que nos puede ayudar a evitar situaciones de peligro o riesgo.

Pero el miedo también muchas veces nos limita, nos hace actuar de maneras determinadas y dirige nuestra forma de afrontar ciertas situaciones. Nos obliga a actuar de una manera que quizás no queramos, o nos hace no hacer ciertas cosas que nos gustarían.

el miedo, Eva Perea

Tipos de miedo: el miedo crónico

Para que se produzca el miedo debe existir un peligro presente o inminente, por lo que se encuentra en relación muy estrecha con el motivo que lo genera. Por ejemplo, podemos tener miedo cuando estamos en un ascensor y sentimos que no funciona correctamente, vemos que tiene algún defecto, escuchamos como las poleas chirrían… existen motivos aparentes para que podamos tener miedo. Es decir, estamos ante estímulos tangibles que pueden desencadenar la emoción de miedo.

Pero, ¿qué sucede con el llamado miedo crónico? El miedo crónico es aquel que puede nacer de fuentes tangibles o no. Por ejemplo, podemos hablar del miedo a la soledad, el miedo al placer o el miedo a la muerte.
Situaciones aparentemente normales se asocian a emociones de miedo y se acaban anclando, originando consigo que cada vez que estemos ante estas situaciones tengamos esa sensación de miedo aunque aparentemente no existe peligro alguno.

El miedo, Eva PereaEs lo que suceder ejemplo con las fobias: miedos irracionales y persistentes. Hablamos de un miedo intenso y totalmente desproporcionado. Aquí ya hemos perdido el vínculo entre miedo y situación de aparente peligro real. Esto sucede cuando se han dado una o varias experiencias (también pueden haber sido vividas por otras personas y haberlas tomado como propias, o haberlas visto por ejemplo en la televisión) dónde, de forma precipitada, hemos sentido que no teníamos el control.

Los miedos nacen de las experiencias

Esta sensación de descontrol es lo que nos hace protegernos de algo que realmente no es amenazante, pero lo hacemos, por que para nosotros/as si que resulta amenazante. Porque realmente, lo verdaderamente importante es lo que signifique para ti ese miedo. Si tu sientes que existe una amenaza, entonces existe. Lo que es desadaptativo es que sientas la amenaza ante algo que no es peligroso, no que para ti exista la amenaza. En tu fantasía está. Por lo tanto, existe.

Los miedos son creados por nuestras experiencias. El miedo es una respuesta del organismo ante un estímulo amenazante que tiene dos partes: psicológica y física. Las experiencias que vamos viviendo dejan en nosotras predisposiciones ante situaciones que en el pasado no fueron agradables o no supimos resolver de manera efectiva. Por tanto, si se repiten, nuestra experiencia negativa nos puede traer de nuevo esta emoción de miedo.

El miedo, Eva Perea
Pensemos por ejemplo en el miedo a hablar en público. Es posible que haya nacido tanto de 1. una propia experiencia nuestra al hablar en público, como 2. viendo a otra persona hablando en público y no cumpliendo con su objetivo, como  3. viendo una película dónde alguien que hablaba en público hacía el ridículo. Si para nuestra mente ha sido una experiencia que hemos adoptado como propia, así será.

Por eso es muy importante que cuando alguna experiencia no haya sido satisfactoria en cualquier plano, la resolvamos. Esto nos evitará problemas futuros y creencias limitantes.


Herramientas para afrontarlo 

La PNL es una de las herramientas más eficaces a la hora de tratar miedos o fobias. Funciona de forma rápida y efectiva, y nos hace enfrentarnos a esas situaciones que nos causan estrés o ansiedad, resolviéndolas y pudiendo volver a realizarlas.

Todo esto acompañado de un trabajo de fortalecimiento personal, será una evolución perfecta para que puedas remontar en todas aquellas situaciones en las que te estaba limitando esta emoción.

No olvidemos que el miedo paraliza. Nos deja quietos, hieráticos antes situaciones de la vida diaria, que fácilmente podrían resolverse. No debemos vivir nuestra vida con miedo. La mejor manera de vencerlo es, enfrentándose a ellos.

 

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Eva PereaCONTACTO 
Terapeuta y Coach personal y de Pareja
Sexóloga / Experta en Personas Altamente Sensibles (PAS)
Fundadora y Directora de Terapia y Emociones

 

 

 

 

 

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