El Triángulo Dramático

El Triángulo Dramático

Es una de las figuras relacionadas con la psicología y las terapias alternativas más conocida. El Triángulo de Karpman, también conocido como el Triángulo dramático se basa en la existencia de tres roles, o tres “Yo interno”: Salvador, Perseguidor o Acusador y Víctima.

El Triángulo Dramático

A estas transacciones comunicacionales del Triángulo Dramático se les llama juegos psicológicos o de relación; éstos se aprenden durante la infancia en el seno de la familia y escuela y se utilizan para confirmar los mitos existenciales de cada uno.

El triángulo dramático
Triángulo dramático

Podemos darnos cuenta que hemos entrado en este triángulo cuando estamos manteniendo una conversación con alguien y vemos como nos quedamos atascados/as en un punto determinado. La conversación deja de fluir, no avanza, y todo se va transformando poco a poco en negativo. Es muy posible en ese momento que las personas que participan en la situación hayan adoptado un comportamiento de Víctima, Salvador o Perseguidor.

Estos roles se alimentan recíprocamente, y la aparición de uno de ellos hace que automáticamente se generen las emociones adecuadas para que otro de los comportamientos “dramáticos” se ponga en acción. Que aparezca el Triángulo dramático.

En ocasiones, sin darnos cuenta, adoptamos estos roles como patrones de comunicación. Es decir, siempre que nos comunicamos con cualquier persona, sabemos que adoptando estos comportamientos vamos a obtener unos resultados determinados.

Si los analizamos de forma separada, podemos ver sus características más destacadas, y sobre todo, podemos darnos cuenta si en algún momento nos estamos dejando dominar por ellos.

El/ La acusador(a)

Se expresa siempre en tono de rabia y/o reproche. Siempre está enfadad@ y se siente con la potestad de poder juzgar los comportamientos de los demás de una forma completamente libre y sin limitaciones. Vive calibrando lo ajeno y midiendo lo justo o injusto de las situaciones. Tiene frases típicas, o más bien patrones de comunicación, como por ejemplo: “Yo de ti no haría eso” “No entiendo porqué tienes que comportarte así” “Después de todo lo que hice por tí y haces esto…”

La víctima

Siempre en un tono de sumisión o pasividad, necesitando de un Salvador/a para salir adelante en cada momento. Lo más importante de la figura de la Víctima es que el triángulo dramático no existiría sin su presencia.

Adopta una postura triste y de miedo hacia todo lo que le rodea. Llega a sentir que el miedo le/la paraliza literalmente, teniendo incluso ataques de pánico por esta situación.

En la Víctima observamos frases como: “no puedo” “soy incapaz” “Si, pero…” “Menos mal que existes…” Solemos verle como el/la pobrecito/a, lo cual da alas al papel del o la salvador/a o de aprovechado/a, lo cual alimenta el rol del o la acusador/a.

El/ La Salvador/a

Es un papel muy facilmente adaptable para personas realmente emocionales. Es el rol de la persona que ayuda a las demás sin que ni siquiera le hayan pedido nada. Son personas realmente empáticas, que pueden sentir la necesidad en los demás.

Se siente bien “salvando” a las personas, y muchas veces tapan sus necesidades o carencias tomando este papel.
Como ya dijimos antes, para que exista el Salvador, en esta ocasión, es necesario que haya una Víctima. Sin ella, todo carecería de sentido. No habría Triángulo dramático.

Las frases tipo de este rol serían: “tengo la solución”, “no te preocupes, yo lo arreglo”, “menos mal que estoy aquí para ayudarte” “que harías sin mi…”

Es necesaria la presencia de todos los roles para que se pueda dar el dramatismo de este triángulo. Se retroalimentar mutuamente, turnando su aparición según el objetivo de la comunicación, las personas que intervienen o las emociones que sienten en cada momento.

Lo más importante es saber si estamos adoptando alguno de los roles, tanto en momentos concretos como si lo hacemos tomando estos como patrón para nuestro desarrollo comunicativo. El triángulo dramático existe bajo la influencia de una relación tóxica entre todos los que utilizan estos roles para comunicarse. Se alimentan de carencias, necesidades, o falta de gestión emocional.

Si observas que estás adoptando alguna de estas actitudes, debes salir de ella, abandonando el rol y entrando en una comunicación positiva, basada en saber pedir, poner límites, y no juzgar.

Aprende a gestionar el rasgo desde casa, a tu ritmo y de la mano de una experta en alta sensibilidad. 

 

 

EL TRIÁNGULO DRAMÁTICO EN LAS PAS

Para las Personas Altamente Sensibles (PAS) la figura que más se adopta en este triángulo dramático es la de el o la salvador/a.

Las PAS son personas muy emocionales y que practican la empatía, en ocasiones de una forma muy arriesgada si aún no se conocen lo suficiente. Suelen actuar la mayoría de las veces como “salvadores” en la vida de las demás personas, llegando a crear adicción en aquellos a los que “salvan”, en las víctimas.

La alta sensibilidad en muchos casos hace que, a pesar de encontrarnos bien, en determinadas situaciones podamos llegar a captar que otra persona está mal o que presenta algún tipo de carencia o necesidad. Es entonces cuando sentimos la irremediable necesidad de entrar a ayudarles, sin que ni siquiera nos lo hayan pedido.

Debemos tener cuidado con el uso de nuestra empatía como PAS. Saber medirla y poner límites para que los problemas de los demás no nos afecten en demasía. También debemos controlar cuando y como prestamos ayuda. No podemos estar siempre para todo y para todos, ya que es esencial que nos demos cuenta de la necesidad de nuestro propio cuidado.

Para eso tenemos que analizarnos y ver en que momento hemos adoptado cualquiera de estos roles o si lo hacemos de manera constante. Alcanzar la consciencia de nuestros comportamientos y entender que no podemos ser el alimento energético de las Víctimas. La alta sensibilidad nos hace personas altamente especiales, y que debemos estar muy atentos/as siempre de saber cuidarnos.

¿Como evitar entrar en el triángulo dramático?

  • Conocerte a ti mismo/a y ser muy consciente de tus características como persona
  • No utilizar un lenguaje generalista, ni exagerado
  • No presupongas nada en ningún momento. Pregunta, y entonces encontraras respuestas
  • Sé una persona abierta a todos los tipos de pensamientos, y no juzgues por la diferencia de criterio
  • Vivir de manera consciente

Si quieres saber más sobre cómo trabajar tu rasgo altamente sensible, haz click aquí.

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Eva PereaCONTACTO 
Coach experta en alta sensibilidad
Terapeuta de Pareja | Sexóloga | Mediadora familiar
Fundadora y Directora de Terapia y Emociones

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